Revolución Alfarista
La Revolución Alfarista legó al
pueblo ecuatoriano las bases para una sociedad de derechos, incluyente, laica y
soberana con conciencia americana.
Los gobiernos alfaristas, de
carácter radical, pusieron en vigencia constituciones políticas en las cuales
se otorgaban derechos civiles tales como la libertad de expresión, entendida
como la potestad del pueblo soberano a expresarse libremente sin las
limitaciones impuestas por los grupos de poder.
Por otra parte, durante la época
revolucionaria se concretó el derecho del matrimonio civil, todo lo cual abrió
el camino hacia una democracia con ciudadanos.
El alfarismo nos heredó también
el Estado laico, es decir, un conjunto de instituciones civiles sin la
injerencia del clero y la teocracia.
Gracias a esta Revolución se creó
el sistema educativo público y laico, que permitió conocer la realidad bajo los
cánones de la razón y la ciencia.
En su gobierno fueron creados los
primeros planteles educativos laicos del Ecuador. El primero de ellos fue
abierto en Portoviejo, Manabí, el 21 Octubre de 1883, con el nombre de Colegio
Nacional Olmedo.
Con Alfaro se inició una política
incluyente al promover la participación de la mujer en espacios públicos. Fue
un americanista que buscó la integración y al mismo tiempo sostuvo una política
soberana y de definición de nuestras fronteras.
Finalmente, esta Revolución
profunda construyó el ferrocarril Guayaquil - Quito, magnífica obra que
permitió la conectividad entre la Costa y la Sierra, para consolidar la
identidad nacional y crear un mercado interno. En Manabí también funcionaron
líneas ferroviarias.

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